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se me mueve el piso


Y se me movió el piso... Esta vez curiosamente no fue por algún chico (excepto ese de polera naraja en el OK market el otro día), fue más bien por un terremoto.
Ah bien sobre esos malditos gustos, me gustaría que a nadie en su sano juicio le gustaran los terremotos y es que acá en Chile hubo uno de grado 8.8 y me he dado cuenta de que en las noticias INTERNACIONALES están "alterando" un tanto la historia. Mi tía Natalie nos va a venir a visitar desde Perú el próximo martes y llamó a mi mamá para preguntarle si Viña estaba hecho una ruina.
-Hm, tía, está todo igual.
Si bien, hubo escombros y todo el cuento, se me calló una lampara en forma de estrella en la cabeza, pero no fue hasta 10 minutos después, cuando la Lula (la mejor amiga de mi mamá) llegó con el pastor alemán que mide más que yo cuando se para y sus cinco niños a cuestas, para gritar TERREMOTO.
Yo estaba medio dormida tratando de prender la lintera (al final nos resignamos, esa bendita cosa no tenía botones, por lo que prendimos velas), cuando llegó la vecina de enfrente, la Betti. En su bata brillante cuica, como siempre, para decirnos que le habían dicho que era terremoto. Despues de que el pastor alemán tratara de comerse al Harry (nuestro "puddle" callejero allegado desde hace casi cuatro años), el Rodrigo (el vecino de la casa roja) hablara de carrete una vez más y la Maca se asomara con los niños a la reja, preocupada porque al día siguiente se iba de vacaciones, fue cuando los bomberos pasaron y nos dimos cuenta que un departamento había explotado por los ositos y realmente nos dimos cuenta de que era algún tipo de tragedia.
Si por supuesto, las copas de mi mamá, mi chichón y su hija con tembladera no era nada comparado con la catástrofe de que el aceite NUEVO se había caído y abierto en la cocina sobre el recién trapeado suelo, que ahora se había convertido en un arma homicida para cualquiera que quisiera pasar por ahí.
Me fui a acostar, pensando en que todos exageraban, que había sido un "temblorsito", cuando la Betti llegó corriendo y diciendo que había alerta de maremoto, o algo así. Bueno, eso explicaba a los vecinos de dos casas más allá que estacionan al lado de la mía. Ellos estaban empacando todo lo que les entraba en el auto y tan pronto como pudieron partieron a subir el cerro, pero no consideraron que no eran los únicos que lo habían considerado porque otros 200 Reñaquinos quizás pensaron que era lo más sensato: Subir el cerro "solo por si las moscas". No creo que hayan pensado que no iban a poder subir por el taco.
y bien mientras mi mamá analizaba las posibilidades de morir ahogados por una ola gigante mis hermanos me miraban con esa cara de cordero degollado que te ponen los perros para que les des comida, con elf in de obtener información.
Cuando mi mamá se enojó porque no compartía su misma preocupación por el piso de la cocina me mandó a acostarme. No me demoré mucho en dormirme, pero en seguida me di cuenta, que lo que había pasado en Viña (aparte de ese edificio ladeado que quedó como la torre de pisa), no podía ser tanto un terremoto, entonces el epicentro debía estar en otra parte.
Fue cuando me desperté y me di cuenta que fue en sur. O bueno, no es que me diera cuenta, pero las noticias así lo decían. El canal 13 no funcionaba y no funcionó hasta un par de días después. Primero pensé que no había forma de comunicarse, porque siempre salía "red ocupada" cuando uno llamaba al celular, pero después descubrió que ese problema me persistió a mí, porque se me habían acabado los minutos. Vi en la tele las fotos de los destrozos, los desaparecidos, los muertos, que siguen subiendo día a día, junto con los maremotos, las tragedias. Tengo una profe, más que una profe, una amiga, por allá, que se acaba de ir a vivir. No tengo familia, ni conocidos, pero he visto la agonía de muchos por no saber el paradero de sus conocidos, realmente ha sido una pesadilla.
Después, fuimos al supermercado a comprar comida, porque no teníamos. Estaba lleno de gente y muy vacío, quedaban unas pocas cajas de leche que la gente se peleaba, de pan ni hablar, ni el envasado ni el amasado, botellas de agua mineral menos. Pero quedaban litros y litros de cerveza (no pude evitar pensar en hacer un asado con mis amigos), incluos se había acabado el alcohol. No habían muchos yogures, los alimentos no perecibles eran escasos (expeto por los caracoquesos, que son una delicia, pero cuestan más que un ojo, un pierna, para lo poco que viene) y no habían más supermercados abiertos. No creo que aca en Viña quisieran o fueran a saquear, no era necesario, en el Sur lo estaban haciendo ("ladrones") Como dijeron en la tele, dicen que la ocasión hace al ladrón, bueno medio país se hizo ladrón después de todo...
En un principio me tomé todo el asunto como un chiste "viejos exagerados por un temblor un poco fuerte", pero ahora realmente se necesita un minuto de silencio. No por Chile, no por las cosas destruidas, sino por los desaparecidos, para que los encuentren, vivos o muertos, pero que los encuentren y no queden en el olvido.

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