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5 fases

NEGACIÓN:
Todo parte por la negación. "Es imposible"; "Jamás"; "¿como pudo pasar?". Yo creo que es algo en la cabeza de uno que nos obliga a protegernos de lo que sea, porque si lo negamos es como si no hubiera pasado, son solo palabras en el aire, si no lo decimos en voz alta, técnicamente no ha ocurrido aún, si no pensamos en ello no pasó. La negación suele ser más corta que las otras etapas, por lo menos así lo creo yo. Porque uno no lo puede negar mucho tiempo, sólo hasta que hay que asumir las cosas, lo que suele ser más pronto de lo que uno espera.
Así parto. Es más fácil negarlo y decirle a mi prima "voy a esperar a que se calmen las pasiones, pero en realidad no pasó nada". Porque negándolo fue que se me ocurrió la estupenda idea de escribir esa carta. Es imposible, tiene cuarenta y tantos, es imposible que un hombre adulto haya echo todo eso enserio. Francamente imposible, ¿como va a hacerme esto a mi después de todo lo que ha pasado? No, él jamás me haría daño. Entonces, asumiendo en cierta forma los hechos y los errores se redacta una estúpida carta en la que digo lo que pienso y la madurez que espero de su parte o algo así...

"La esperanza es la negación de la realidad..."

RABIA:
Sigue siendo algo así como negación, solo que ahora estas enojado por aquello que te niegas a creer ¡No lo puedo creer! ¿como se atreve?. Es la parte en la que uno no llora de pena, sino de desesperación y más que sollozos son gritos de auxilio en que uno odia a todos y a si mismo. Es la la parte en la que me contengo para destruirlo todo, las fotos que tengo para no olvidar que esa persona existe en algún lugar del mundo, los regalos, sus antiguas pertenencias y todo recuerdo que tenga de él; La parte en la que grito con la almohada en la cara para ahogar el sonido; Cuando pateo fuertemente el clóset (que alguna vez prometió arreglar) para soltar más la puerta rota; cuando me siento asqueada de usar el perfume que me regalo; cuando me entierro las uñas en el cuero cabelludo esperando que él, en algún momento dado, reciba su merecido, que se le vuelque el auto, que se caiga su casa.

"La rabia no es más que una expresión externa del dolor, miedo y frustración..."

NEGOCIACIÓN:
Es cuando, mientras me lo pienso mejor, creo que haciendo algo, tal vez reciba justicia a cambio, me arrepiento de mis malos pensamientos y espero que me pase algo a mí, solo esperando ver su reacción, tal vez si me pasara algo lo suficientemente malo... Generalmente cambio mi cama de lugar, como para hacer que las cosas han cambiado, quizas así olvide todo, cambio los posters de la puerta de mi cuarto, comienzo a dejarlo desordenado o a ordenarlo. Comienzo alguna dieta para adelgazar y así tal vez conozca a alguien que este en mi misma situación y me entienda, hago planes, le escribo cartas, lloro a ver si alguien se da cuenta, quizas fumo para llegar con el olor a mi casa y que me pregunten algo, en alguna ocasión tomo de más, pero no sirve de nada. Escribo tonteras, trato de tocar mejor el piano, mejorar mis notas o empeorarlas, garabateo todos los cuadernos, no duermo o duermo más de la cuenta, cambio el café por el té, no como pan o lo vuelvo a comer, pierdo el apetito, lo gano, vuelvo a leer los cuentos d mi infancia, vuelvo a ese lugar, todo esperando cambiar algo, volver en el tiempo, hacer algo, pero no se puede...

"Se puede engañar a todos poco tiempo, se puede engañar a algunos todo el tiempo, pero no se puede engañar a todos todo el tiempo..."

DEPRESIÓN:
Es la peor parte, tal vez en todos se manifieste distinto, pero pierdo las ganas de cambiar las cosas, me resigno a la infelicidad y me meto sola a un hoyo del que tendré que salir sola más tarde, porque se que será igual que siempre. Dejo las partituras hasta la mitad y me limito a tocar un repertorio ya conocido, del que los vecinos ya seguramente están hartos, toco las canciones que tocaba él en mi infancia y pierdo las ganas de todo. Realmente trato de no caer en el hoyo, de seguir mi vida, de reir, pero cada sonrisa no se siente tan bien si no puedo contarle más tarde lo divertido que lo pasé ese día. Es cuando me doy cuenta, una vez más, que me dibujé un cuento de hadas, que las cosas siempre fueron iguales y yo me expuse sola a desilusionarme.

"Mis días se consumen largamente por las calles de la tristeza de mi alma, cerca de un cementerio de sentimientos vagabundos que no consiguen descansar en paz en mi mente, mientras tu te encargas del velorio y el chocolate caliente"

ACEPTACIÓN:
Requiere madurez, que probablemente yo no tengo, para darme cuenta y aceptar que ya no tengo 8 años y nadie me va a volver a explicar porque es de día o de noche, que gracias a él ya no me cuentan historias emocionantes, ya no juego en las plazas ( y aun a mi edad lo habría seguido haciendo de estar él presente), ya nadie me va a enseñar a tocar piano, ni me va a obligar a ver los partidos de tenis, que hasta hoy en día no entiendo ni jota. Las vacaciones se acabaron, por lo menos como las conocía y es aceptar que tal vez tuve que entender cosas antes de lo debido. Que ahora mi casa esta vacía y desordenada y ya no hay muñecas ni las va a haber. Planos por todas partes ni almuerzos familiares, nadie me arreglará ese juguete roto.
Es cuando acepto que ya los sabía desde el principio y aunque me daba rabia admitirlo, porque en el fondo de mi corazón realmente pensaba que las cosas serían distintas esta vez, que asumiría sus errores y pediría disculpas.
En fin y al cabo, aceptación es no desgastarse más buscando el instinto paternal en alguien que parece no solo estar utilizándolo en otro, sino que un día desapareció con una promesa y volvió callado, con regalos. Regalos y nada más.

Dicen que
"La aceptación es una puerta mágica que se cierra a los problemas y se abre a las oportunidades."
Pero yo me quedé con las dudas...

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